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Política

Duro cruce: Juan Acosta defendió a un militar de la Dictadura y Meijide lo interpeló

En su paso por el ciclo de Mirta Legrand analizó el caso del artesano de 28 años y se refirió al secuestro de su hijo Pablo durante la última dictadura militar. La polémica pregunta del actor.

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“¿Vos tenías un hijo desaparecido?”, le preguntó Mirtha Legrand a Graciela Fernández Meijide, después de que se analizara en su ciclo el caso de Santiago Maldonado. “Tengo un hijo desaparecido”, resistió la ex funcionaria, al tiempo que recordó que Pablo tenía 17 años cuando fue “chupado” por la última dictadura militar.

La mesa de la conductora se tornó incómoda.

El hijo de Meijide desapareció en octubre de 1976, sólo siete meses después de que la Junta Militar tomara ilegítimamente el poder mediante un golpe de Estado. “En esa época, uno presentaba un hábeas corpus. ¿Qué quiere decir? Básicamente le pedís a un juez que querés ver el cuerpo. El juez, suponiendo que se tomaba en serio su trabajo, hacía las consultas de paradero a las diversas fuerzas de seguridad y armadas y te respondía”.

 

 

“¿Qué respondían? En mi caso, me decían que no lo tenían y que tampoco había una orden de detención contra él. Esto se repitió por miles de casos. Esto es cuando el Estado se niega a intervenir. No había una dificultad para investigar, el Estado sabía y vaya si sabía lo que estaba sucediendo”, sumó.

Meijide también reconoció que con el tiempo pudo perdonar o entender al menos el temor de los magistrados durante esa época. “Aprendí a entender el miedo”, advirtió. “También ha dicho en un momento que aprendió a odiar”, sumó la conductora. “Sí, también he aprendido a odiar”, resistió la ex funcionaria.

Meijide durante su declaración en el Juicio a las Juntas.

En medio del descargo de Meijide, Juan Acosta reconoció que es amigo de un hijo de quien fuera un alto jerarca militar. “Yo fui muy amigo de Alejandro Urdapilleta. Su padre fue general. A mí él me juró que su padre no sabía nada de lo que sucedía, ¿usted cree que puedan haber existido militares que desconocieran lo que pasaba?”, indagó.

"Me es difícil creer que haya militares que no supieran lo que sucedía".

En efecto, el general Fernando Urdapilleta fue gobernador de facto de Jujuy entre 1976 y 1981. En esa provincia, se confirmó la existencia de dos centros clandestinos de detención, uno conocido como "Guerrero" y ubicado en las cercanías del Ingenio Ledesma, y el otro funcionó en la Jefatura de la Policía provincial.

La respuesta de Meijide fue lapidaria: “Me es muy difícil creer que haya militares que no lo supieran, porque había una sistematización. Había una organización nacional, estaba todo bajo el control de las Fuerzas Armadas: del Norte a Tierra del Fuego. Además, en las comisarías había un lugar utilizado para determinados interrogatorios que lo llamaban ‘lugar especial’. Hablo de comisarías, no de centros clandestinos”.