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Por la espalda y a quemarropa: la pericia balística que aniquila a Nahir

Trascendieron algunos detalles de cómo le disparó a Fernando Pastorizzo.

El avance de la investigación judicial complica cada vez más a Nahir Galarza, la joven de 19 años de confesó haber matado de dos disparos a su novio, Fernando Pastorizzo. Ahora, un anticipo de la pericia balística deja en jaque la segunda declaración de la asesina, que insistió en que los balazos fueron “accidentales”.

Nahir Galarza tardó 18 horas y se entregó a la Policía tras asesinar a su novio.

 

Aunque el reporte final todavía no fue incluido a la causa, el diario El Día de Gualeguaychú habló con una persona que presenció el peritaje y aseguró que el primero de los disparos que recibió Fernando fue por la espalda y a una distancia muy corta, casi como si le hubiera apoyado el arma en el cuerpo.

La querella y el fiscal aguardan el reporte final para sumar otro agravante por alevosía y exigir en el juicio oral, que sería durante mediados de marzo, que la pena sea perpetua. Es decir: Nahir podría ser sentenciada a 35 años de cárcel y quedaría en libertad recién en el 2053, a sus 54 años.

Sexo, mentiras y sangre: los detalles de la madrugada en la que Nahir asesinó a Fernando

Nahir se entregó ante la Justicia. Habían pasado 18 horas desde las cinco de la mañana, hora en la que asesinó a Fernando. “Sí, fui yo; basta, mi familia no tiene nada que ver”, le aseguró al fiscal de turno y hasta le dio el arma que había utilizado para dispararle en dos oportunidades a Fernando. Se trataba, claro, del revolver reglamentario de su padre, Marcelo, efectivo de la Policía de Entre Ríos.

Fernando fue asesinado días antes de cumplir 21 años.

Desde entonces, la estudiante de abogacía permanece detenida en la Comisaría de la Mujer de Gualeguaychú. Está imputada por homicidio agravado (por el vínculo), pese a que desde un principio sus abogados intentaron desarticular la existencia del vínculo. Fotos y el testimonio incluso de familiares de Nahir lo negaron.

La foto del viaje familiar a Brasil que desarticuló la primera mentira de Nahir.

Lo cierto es que estuvieron cinco años juntos, con idas y vueltas. La última semana, la relación había alcanzado niveles de violencia preocupantes. Según le reveló Fernando a sus amigos, Nahir lo encerró en la madrugada de Navidad en el kiosco de su abuela (ubicado al lado de la casa de los Galarzas) y, junto a una amiga (identificada como Sol Martínez), le propició una golpiza que casi lo deja inconsciente.

 

Siniestro: así "despidió" Nahir a Fernando horas después de asesinarlo.

Los mensajes de Fernando a sus amigos: "Nahir me cagó a palos"

“Fue la hija de mil p… de Nahir y otra más por no querer estar con ella. Filmé que me estaban cagando a palos. Me agarraron de los pelos, me empezó a dar la cabeza contra la pared y ahí casi me desmayo. Se me empezó a poner todo negro la vista y el pómulo semejante piña me metieron”, reveló el joven en una conversación que mantuvo con un amigo por WhatsApp.

La casa de los Galarza y el kiosco en el que Nahir golpeó a Fernando.

Lo cierto es que, pese a que ahora la asesina asegura que ella era quien quería terminar con la relación y que Fernando ejercía violencia de género, era él quien había decido ponerle punto final a todo. De hecho, la golpiza se generó después de que Nahir lo viera junto a una nueva chica en el boliche bikini.

Minuto a minuto: la madrugada del homicidio

Según la declaración de Nahir, todo comenzó cuando se acercó a la casa de Fernando para recuperar el cargador de su celular. Sin embargo, el teléfono del joven hecha por tierra esta teoría. Él se encontraba en un boliche cuando recibió a las dos de la mañana el llamado de su ex novia y partió a su encuentro.

De allí, la geolocalización del teléfono de Fernando (que la asesina se había tomado el trabajo de desactivar cerca de las ocho de la noche) advierte que estuvieron en un albergue transitorio. Luego, pasaron por una estación de servicio y más tarde agarraron la calle general Paz al 300. Fue allí que se produjo el asesinato a sangre fría. Primero le disparó en la espalda y luego, una vez en el piso, lo remató con otro balazo en la frente.

Fría e imperturbable: Nahir en la primera audiencia

El peritaje tecnológico contradice por completo la declaración de Nahir. Según ella, Fernando se ofreció a llevarla a su casa tras devolverle el cargador. Luego tuvieron sexo en su habitación y comenzaron a discutir por los presuntos celos del joven. En ese momento, la asesina asegura que fue él quien agarró el arma de su padre y que a punta de pistola la obligó a subirse de nuevo a la moto y partir con rumbo desconocido.

La madre de Nahir le lleva todos los días comida casera a la Comisaría.

“Me tiró de la escalera, de los pelos, y cuando llegamos al patio me abrazó como si nada, y me dijo que si yo quería que él se calmara, que haga lo que me pedía”, declaró Nahir. Sin embargo, los peritos no constataron ningún golpe en su cuerpo que coincida con su declaración. Quien sí presentaba lesiones previas, compatibles con la golpiza que les contó a sus amigos que había recibido por parte de Nahir y su amiga, era Fernando.

Según Nahir, Fernando se puso violento y gritaba dentro y fuera de la casa en la que se encontraban durmiendo sus padres y hermano menor. Pero nadie escuchó nada. "Sacó la moto, yo estaba adentro de la casa, y desde afuera me empezó a gritar y a decir que yo me iba con él”, aseguró la joven.

Así abandonaba Nahir la noche del crimen

Lo que tras la declaración la Justicia se preguntó fue: si existió la brutal pelea, ¿cómo puede ser que ninguno de los padres se despertara si estaban a pocos metros? ¿Fue de tal agresividad o nunca existió? Para sacarse la duda, según consigna el diario El Día, la fiscal ordenó un estudio de planimetría, que permitirá establecer científicamente si los padres pudieron oír algo. El peritaje consiste en representar sobre un papel las características de una superficie. Se ubican los objetos naturales y artificiales y se describe el espacio con sus métricas.

Pero el teléfono de la víctima cambió por completo la investigación: Fernando no estuvo esa madrugada en la casa de los Galarza y tampoco fue quien tomó el arma. Esto no sólo contradice a Nahir, sino que además agrava su situación procesal: ¿por qué fue armada al encuentro con su ex? ¿El homicidio fue premeditado? ¿Por qué desactivó la geolocalización de su teléfono? ¿Lo hizo para que nadie pueda verificar en dónde estaba y qué hizo esa noche?

Este es el lugar en el que Nahir asesinó a Fernando

"Cuando llegamos a la calle de la casa de mi abuela iba tan rápido que cuando dobló perdió el control de la moto y en ese momento me agarro de él, él agarra la moto con las dos manos, casi nos caímos, y cuando me agarro de él le saqué la pistola. Ni siquiera miré cómo la agarré. En ese momento frena de golpe y yo sentí la primera explosión, y ahí nos caímos los dos de costado”.

Los peritajes realizados en la moto de Fernando también anulan la versión de Nahir quien, según declaró, había logrado sacarle el arma y el disparo (al que hizo alusión como “explosión”) se produjo por una presunta frenada brusca. Pero los resultados fueron concluyentes: al momento del primer disparo, la moto no se encontraba en movimiento.

El casco: otra de las pruebas que complican a Nahir.

El cuerpo de Nahir no presentó ninguna lesión coincidente con la caída: sólo un raspón que databa de hacía 20 días. El cuerpo de Fernando, en cambio, cayó de modo abrupto al piso. Y aquí, otro dato de la escena del crimen cobra relevancia: el joven jamás manejaba sin protección y su cuerpo apareció con el casco a un costado. Al lado también estaba el de Nahir.

Luego del asesinato, la joven caminó las 20 cuadras que la separaban de su casa. Según su versión, dejó el arma arriba de la heladera y se fue a dormir. Pero antes, le envió dos mensajes de WhatsApp al teléfono de Fernando, para comenzar con su coartada: le pedía que la "dejara tranquila". Su ahora ex yacía muerto.

La noticia de su muerte la recibió por parte de la mamá de su víctima. Ella se hizo presente en la comisaría y negó saber si alguien le tenía bronca o algún motivo para asesinarlo. Tardó 18 horas en regresar. Y fue allí que confesó el homicidio.

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