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Un femicidio cada 34 horas en 2018: razones políticas y culturales por las que no bajan las cifras
Actualidad Violencia de género

Un femicidio cada 34 horas en 2018: razones políticas y culturales por las que no bajan las cifras

De acuerdo a un informe de la organización MuMaLá, hubo 259 femicidios durante el año pasado. 

Por Natalia Torres

La organización feminista MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamerican) lanzó un informe anual que arroja resultados preocupantes: durante el 2018 se produjeron en Argentina 259 femicidios, con 229 víctimas mujeres, 26 femicidios vinculados y cuatro travesticidios. Así, en nuestro país, el año pasado trajo un femicidio cada 34 horas.


En relación a las víctimas, el 53% de las mujeres asesinadas tenían edades de entre 16 y  40 años. El 21% ya había denunciado previamente al victimario por algún hecho de violencia, mientras que el 13% había logrado el dictamen de alguna medida judicial de protección. 

Un 7,5% de las fallecidas eran niñas y adolescentes menores de 15 años. De ese total, un 59% fue violada o abusada por el femicida y el 59% tuvo como victimario a un miembro de su familia. Como producto de los hechos cometidos en el 2018, 282 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos, 89 de ellos menores de 12 años.

Además, su propio hogar sigue siendo el lugar más inseguro para una mujer: el 42% de las víctimas convivía con su asesino, mientras que el 62% de los femicidios tuvo como escenario el lugar de residencia.

El 79% de los victimarios pertenecía al círculo cercano de la mujer asesinada: el 61% eran parejas y ex parejas. En el 30% de los casos, los femicidios fueron cometidos con arma blanca y en el 26% con armas de fuego, mientras que el 17% de las víctimas fueron atacadas a golpes y el 16% asfixiadas. 

Un 7,5% de los femicidas, mientras tanto, pertenecen a las fuerzas de seguridad: el 70% de ese total son policías, 10% militares, 10% policías retirados y 10% militares retirados o pasivos.

La necesidad de compromisos políticos

"Estamos en una situación de meseta", explica Betiana Cabrera Fasolis, médica y miembro de MuMaLá, en diálogo con BigBang. "Es negativo que los números no hayan descendido en un momento de avanzada del feminismo y mayor visibilización de los tipos de violencia". 

En ese sentido, aunque reconoce que "los esfuerzos estatales y privados vinculados a la asistencia y a la sanción de la violencia ya consumada, más allá de las críticas, han avanzado", los gobiernos "no muestran la voluntad de encarar un profundo cambio cultural para erradicar el machismo y el patriarcado internalizado". 

"No lo hacen porque son políticas a largo plazo que no implican cortar ninguna cinta y no tienen que ver con el marketing político sino con un compromiso a largo plazo. Y, además, generan un costo político porque lleva a confrontar con sectores conservadores", agrega Cabrera Fasolis poniendo como ejemplo de esas medidas "la aplicación de la Educación Sexual Integral, que parte de la discusión de roles y estereotipos". 

En ese punto, es crítica también la magra asignación de recursos a los programas oficiales destinados a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género: en el presupuesto 2019 presentado por el gobierno de Mauricio Macri, se asignan sólo 11,36 pesos por mujer a este fin. 

Esta planificación es, al mismo tiempo, desigual si se comparan las grandes ciudades con el interior. "En ciudades o pueblos más pequeños, muchas veces no sabés qué equipo interdisciplinario puede recibir y aconsejar a una mujer víctima de violencia, sus integrantes están sometidos a contratos basura y muy mal pagos", explica Cabrera Fasolis

Paralelamente, la especialista advierte que el sector privado también debería tener "responsabilidades de compromiso de tolerancia cero a la violencia de género, incorporando protocolos e instancias de sensibilización" en su trabajo cotidiano. 

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